El entrenador de River reconoció la superioridad del rival en la primera parte y se aferró a la mejora de su equipo en el complemento para intentar la heroica.
MARCELO GALLARDO insistió en un concepto en la conferencia de prensa post derrota de River con Palmeiras en la ida de cuartos de la Copa Libertadores: «Quedamos vivos». Lo dijo varias veces y es de lo que se aferra para ir a buscar la heroica en San Pablo, luego de achicar la diferencia en el cierre del partido y cerrar el marcador 1-2.
También reconoció que se mostró sorprendido por lo que ocurrió en el inicio. «Era absolutamente a la inversa lo que teníamos pensado: un trámite parejo y cerrado en el primer tiempo», dijo.
En cuanto a la disposición de la línea de tres defensores manifestó que «teníamos una clara idea de jugar el partido por lo que veníamos trabajando. Nos sentimos bien con Estudiantes, había confianza, y hoy con un equipo con una jerarquía diferente nos costó hacer pie de entrada en los emparejamientos que Palmeiras ofrecía. Estuvieron más rápidos y más lúcidos que nosotros en ese inicio y perdimos el control», explicó.
Y agregó: «Cuando te hacen un gol de pelota parada a los 5 minutos también impacta fuerte y Palmeiras es un equipo de muchísima jerarquía que se impuso. En el segundo cambió la cosa y el equipo mostró cierta rebeldía, empujamos, pero ya estábamos dos goles abajo. Pudimos haberlo empatado al final, es la sensación que nos queda dentro de lo que fue el desarrollo del partido».
Como la esperanza nunca se pierde, el Muñeco destacó que «el gol de diferencia nos deja con vida, hubiese sido mucho más difícil si terminábamos 2-0. Palmeiras también mostró respeto en el segundo tiempo, cuando se jugó de la forma en que quisimos nosotros, aunque con el resultado desfavorable».
«Estamos vivos -insistió-, pero hay que corregir los errores que cometimos, sobre todo en esa jugada de pelota parada. Ahí fallamos y nos encontramos con un gol en contra rápidamente. La diferencia de gol en poca y nos da la esperanza de proponer un trámite diferente y hacerlo con más calidad en el desarrollo del juego».
Su reflexión continuó así: «Cuando el impacto es duro y no lo esperás, empieza a haber desacoples por el estado de nerviosismo. El rival no por nada es uno de los candidatos a ganar esta Copa y sabíamos que no podíamos perder la calma porque la íbamos a pasar mal. Para el segundo tiempo les pedí que no partiéramos la serie que todavía estaba abierta. El golpe nos impactó claramente en lo anímico».
«Lamentablemente no pudimos empatar en el final pero la búsqueda estuvo y de eso nos tenemos que agarrar. Estamos vivos, la diferencia es de un gol y la reacción del equipo estuvo», rescató.
También le trajeron a colación aquella frase suya en 2018, antes de ir en desventaja a Porto Alegre, donde dio vuelta una serie con Gremio: «Que la gente crea, porque tiene con qué creer». En tal sentido admitió que «vivimos ya situaciones parecidas en otro momento y eso fue otra historia. Ahora hay que intentar escribir una nueva ante un rival que tiene jerarquía pero que nos mostró respeto».
